DICCIONARIO DE LA LENGUA NAHUATL O MEXICANA
Tipo de material:
TextoIdioma: ESPAÑOL - NAHUATL Lenguaje original: SPA Detalles de publicación: MEXICO SIGLO XXI 2006Descripción: 783Paginas 16.5cm x 23.7cmISBN: - 968-23-0573-X
- C / 497.436 / D463 / 1997 D463
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Diccionarios y Enciclopedias
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BIBLIOTECA PÚBLICA CENTRAL ESTATAL “FRANCISCO CERVANTES” | Colección General BFC | C / 497.436 / D463 / 1997 (Navegar estantería(Abre debajo)) | EJ.1 | Préstamo en Sala | |||
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NOTA DEL EDITOR
Fue el náhuatl la lengua nacional del territorio que hoy es México y que des borda hasta América Central, a pesar de que los pobladores regionales de aqui y de allá hablaran idiomas diferentes.
Después de la invasión europea del continente, el español jue suplantando al náhuatl hasta que, despojado paulatinamente de su propiedad de vehiculo social, llegó a ser considerado lengua muerta. De ahi que el único intento de sistematizar seriamente su estudio remonte al siglo xv1, al tiempo en que las instituciones originarias vivían aún. El abandono del náhuatl se hace patente en el hecho de que el Vocabulario en lengua castellana y mexicana de fray Alonso de Molina, publicado en México en 1571 y única fuente de conoci-miento del idioma, no fuera vuelto a publicar hasta 1944 y ya no en su patria, sino en Madrid, con fines académicos.
Pese a este trato, el náhuatl (palabra que significa "lengua armoniosa, que agrada al oido"), hoy perdura, por un lado, como idioma fundamental en conjuntos humanos que por millones habitan nuestro país; por otro, como "denominador" de nuestro suelo, ya que los nombres nahuas siguen marcando su territorio debido a que, al contener siempre un rasgo que define la calidad del sitio al que fueron aplicados, poseen un inequívoco valor geográfico que los individualiza, ya sea que se refieran a su fisiografía, a sus productos naturales o a las ocupaciones de sus moradores.
Pero el náhuatl sobrevive, además, como agente aglutinador de una gran cultura plasmada, durante los dos primeros siglos de la colonia, en numerosos documentos que, hoy más que nunca, son objeto de traducciones y de análi-sis; documentos relativos a conocimientos de toda indole (astronomia, medicina, mineralogia, botánica, relaciones humanas), asi como mitos, rituales, creencias, trasmitidos por medio de hermosos textos poéticos.
Ninguna publicación mejor que el Diccionario de la lengua nahuatl de Rémi Siméon editado en Paris en 1885- podia combatir las consecuencia de un silencio de siglos. En efecto, además de recoger integro el vocabulario de Molina, dotando a cada palabra de sus raíces, el diccionario de Rémi Siméon incluye los términos a través de los cuales la cultura náhuatl ha perdurado: nombres de dioses, de héroes, de gobernantes, de artes y de oficios, de corporaciones, que van revelando una textura mental y social homogénea, nombres toponímicos, de plantas, de piedras preciosas, de animales, de cuerpos celestes, que dan tes-timonio de las ciencias que eran cultivadas en México.
Siglo XXI Editores ha aceptado el desafio de saldar esa deuda moral que México tiene con su propia cultura y no ha escatimado esfuerzo para llevar a cabo la traducción de esa obra, a cası un siglo de su primera edición, ini-ciando con ella la colección "América Nuestra".
Refiriéndonos a la edición, hemos tratado de reproducir fielmente el con-tenido, aunque a veces los conocimientos que poseemos a cien años de distan-cia hicieron obvia una corrección. A este respecto, sólo hemos corregido unos pocos errores evidentes que provenian con toda claridad de una mala inter-pretación (o traducción al francés) de términos incluidos por Molina en su Vocabulario y las erratas, naturales por lo demás en un libro de este tipo, que pudimos ir encontrando a lo largo de la tarea de traducción, revisión y соттес-ción. Sabemos que tampoco nosotros estaremos libres de ellas, pero esperamos que sean minimas.
Queremos agradecer aquí la colaboración entusiasta de las personas que han hecho posible esta edición: particularmente, Josefina Oliva de Coll, cuya participación ha sido fundamental en todo respecto; Josefina García Quintana, quien revisó la traducción de la gramática, y Marti Soler, que colaboró en la revisión del manuscrito con la traductora y tuvo a su cargo la edición.
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